sábado, 28 de diciembre de 2019

VEINTE-VEINTE


Año nuevo y contador a cero
Ya hemos hecho los conjuros adecuados para que el nuevo año nos sea benefactor y quizá que,  ya hemos conseguido algunos de los propósitos que nos habíamos imaginado en el 2019.

Las cifras que manejan los expertos de las contabilidades, nos dicen que este año la solidaridad ha aumentado que la gente ha donado más que el año anterior, y como siempre, esa mejoría de los más desfavorecidos tiene que venir de la gente sencilla del pueblo, de los ciudadanos de a pie.

Caminando por la ciudad vemos personas que no parecen satisfechos dentro de sus envueltos en ropa de caridad. Algo les falta que les dibuja en la cara una sombra de melancolía. Van vestidos tienen donde ir a comer e incluso pueden encontrar un techo bajo el que dormir, pero el sentimiento de soledad les quita la tranquilidad necesaria para descansar.

Los recuerdos, los momentos vividos de alegría perdida o de tragedia eterna,  rondan por la mente que arrastra los sentimientos hacia la angustia.

La enfermedad aparece de forma oportunista y el cuerpo está tan deteriorado que sería necesario años de terapia y buenos tratos para que esas personas vuelvan a recuperar la dignidad dañada.

La solución solo está en manos del tiempo que pasa rápido, que cura las heridas más ponzoñosas y que finalmente borra de nuestra memoria toda esa miseria que compartimos con la indiferencia del prójimo frente a nuestro ocaso.

Hay que seguir donando, colaborando y ayudando. Por eso no hay nada mejor que mirarnos en los ojos del otro.
 




martes, 3 de diciembre de 2019

EL ALCOHOL NO REMEDIA LA CONCIENCIA INSATISFECHA

El Belén, el árbol de Navidad y muchos adornos para la casa, ya están en las cajas que hemos sacado del trastero. Ahora toca limpiar el polvo, colocar los adornos y preparar toda la casa para estos días de Adviento.
Son los niños los que más disfrutan en estas fiestas porque recibirán regalos, dulces, paseos divertidos y todo aquello que sus padres o cuidadores puedan ofrecerles.

No quiero ser agua-fiestas, pero habría que recordar tantas personas que se encuentran solas en estas fechas y que posiblemente no recibirán ninguna visita, quizá  haya voluntarios de diferentes organizaciones de pasen por sus casas, y es que,  si no son capaces de comunicar esa necesidad de compañía y afecto ,la Navidad, para ellos, no existirá.

Hoy en día, vivimos rápido, no hay tiempo para los que necesitan más atención  reposada.

El alcohol no remedia la conciencia insatisfecha.Hemos dejado a los viejos en las residencias y a los niños con los abuelos que aún pueden criar nietos. Las mascotas también pueden ir a residencias o bien son abandonadas por malos dueños que tienen el corazón de piedra.
Es por eso que recogemos: menores delincuentes, viejos locos,maltratadores de animales, familias problematizadas, jóvenes adultos promiscuos e  irresponsables .Pero ha llegado la hora de divertirse, beber sin medida, comer como si no hubiera mañana.

Del sexo, habrá quien dirá "lo que han de comer los gusanos que lo disfruten los cristianos", solo que a veces, ni los gusanos quieren un cuerpo descuidado, corrompido, abandonado por su espíritu que no alcanza a ver la trascendencia de ese alma que todos llevamos o algunos queremos pensar que tenemos. 

Las Pascuas son para celebrar que hace más de dos mil años, vino al mundo un niño que sabía que era hijo de Dios y por eso comenzó a tratar a todos como sus hermanos, a predicar la palabra de su padre.
El resultado ya lo conocemos todos:llegará también la Semana Santa en la que todos los pecados serán puestos al descubierto y sentiremos mucha pena y arrepentimiento  porque ocurriera aquel crimen, pero pronto se olvidará que el niño que creció nos perdonó a todos.Y así seguiremos un año mas...¿hasta cuando?,! hasta que Dios quiera¡ .